Siempre

Esta tortura que vivo, me acaricia cada mañana. Rasga mi espítitu dejando jirones de recuerdos. Y sé que no estuve a la altura de tus sueños. A qué, esa libertad indeseada, si sólo llega con una carga de soledad que ya se alarga. Hace tiempo que dejé de contar las millas de mis zapatos, pero el tatuaje que tu ternura dejó sobre mi pecho sigue manteniéndote a mi lado.

Y no te olvido.

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~ por Caesar en 13 de julio de 2018.

 
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