Amigos… y más.

Dos beduinos se detuvieron en su camino por el desierto, y de repente comenzaron a discutir…
La discusión terminó cuando uno de los dos hombres abofeteó a su amigo. Éste, ofendido, se apartó y sentado en la arena, escribió con una vara:

Hoy, mi mejor amigo, me ha golpeado

A la mañana siguiente, al amanecer, volvieron a cargar sus camellos y continuaron el viaje por el desierto. Llegó la hora de la comida y se detuvieron junto a un oasis. Cuando comían, el amigo que había sido golpeado, se atragantó con una nuez y comenzó a asfixiarse. Su amigo, enseguida le ayudó y consiguió que expulsara la nuez. De nuevo, el amigo se apartó y junto a una gran piedra comenzó a tallar:

Hoy, mi mejor amigo, me ha salvado la vida

El amigo, pensativo, se extrañó:

-¿Por qué ayer, que te golpeé, escribiste sobre la arena, y hoy vienes aquí y dices que te he salvado la vida?

El hombre, volviéndose hacia él y con el puño en el corazón, le explicó:

-Las ofensas de un amigo siempre se quedan donde el olvido se encargará de llevárselas; pero la lealtad se graba en el corazón, de donde nada ni nadie podrá arrancarla.
Atribuido a Charles Perrault, siglo XVII
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~ por Caesar en 19 de febrero de 2013.

 
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