Solidaridad

Mañana es el cumpleaños. Ocurrió hace no demasiado tiempo… Un entristecido payaso terminaba de ajustarse su narizota roja en la tramoya mientras unos trapecistas recibían los últimos aplausos. Los pantalones, bien ajustados. Los guantes, blancos y con los dedos bien estirados. El abrigo de cuadros, desplegado y bien abierto. La peluca, anaranjada y bien despeinada… Al instante, el jefe de pista sale y con grandes aspavientos, presenta al payaso. Pero el payaso quería hacerse esperar, y dejó que llegara el silencio.

Bajaron los aplausos y quiso hacerse el silencio, sin embargo un niño pequeño, muy pequeño, empezó a llorar. Con un llanto desconsolado, el corazón encogido del pequeño se desbordaba por su garganta. Y el payaso no podía salir, no podía empezar su número. Esperó y esperó, pero no había manera. Por fin, el payaso se armó de valor y decidió salir a pesar de todo. Con energía, se dirigió a la pista pero buscando al pequeño con la mirada. No fue difícil encontrarlo: en las primeras filas, una amante mamá luchaba por ponerle el chupete a su pequeño.

El payaso, decidido, se acercó para que lo viera el pequeño, pensando que al verle, sorprendido, se calmaría. Pero, no. El niño era tan pequeño, que se asustó más al ver la narizota del payaso. Y de nuevo, llorar y llorar. Pensativo, el payaso no supo qué hacer y, de pronto, tuvo una idea: se dirigió al centro de la pista, y se puso a llorar también. Como el niño. Llorar y llorar, cada vez más fuerte. Tanto, que el niño sí que se sorprendió y, entre sollozos, su madre consiguió ponerle el chupete.

Mientras, el payaso seguía llorando en el centro de la pista, y al niño se le caían las lágrimas mientras mordía sorprendido su chupete. De nuevo, el payaso se dirigió hasta el niño mientras continuaba llorando con mucho aspaviento. Andando, se acercó, subió los dos escalones que lo separaban de la pista y miró al niño. Entonces, se obró el milagro de la solidaridad: el niño se quitó su chupete para ofrecérselo al payaso que todavía lloraba.

Mañana es el cumpleaños. Un día como mañana, nació Charlie Rivel.

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~ por Caesar en 23 de abril de 2010.

 
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