Un trago

He abierto el portátil esta noche para preparar la semana que me espera. Acabo de regresar de despedir el fin de semana, y me gustan estas noches de domingo, de una paz especial, para recomponer mi vida para la batalla. La máquina está arrancando mientras mi ropa se acomoda sobre el sillón. Dejo una sugerente media luz para acostumbrarme a lo que me espera dentro de un rato. Apenas es la iluminación de la pantalla, la que me deja ver a estos silenciosos vecinos de cuarto. Rutinariamente, me avisa el zumbido del ordenador cuando los correos llaman a mi puerta. Me siento y los miro. A pesar del tiempo, sigo teniendo la curiosidad de saber sobre quién llama mi atención. Me inclino sobre el ordenador y, de pronto, leo un recuerdo de ti.

Vuelves a ser un poco de whisky en esta cálida noche. Se hace evidente en mi garganta el trago y te siento ardiente en el principio, pero dulce en el recuerdo. Y suena la música a media luz. Me recuesto en mi asiento olvidando el resto de palabras que me saludan para sumergirme en tu recuerdo. Como siempre, consigues romper la niebla de mi noche.

Busco ahora aquellos momentos deseados. La despedida en la estación.

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~ por Caesar en 2 de noviembre de 2009.

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